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Hace ya casi dos años, renuncie a la empresa en la que trabajaba porque había conseguido un puesto mejor remunerado, en el cual aun hoy me encuentro. Trabajaba como secretaria para una empresa que giraba en el rubro de programación informática de pequeño tamaño, contaba con una telefonista, yo que era la secretaria, seis programadores una contadora y los tres dueños directores. Todos los hombres solían galantear a la telefonista y a mí, pero sin llegar a ser muy convincentes, además ninguno de ellos eran apuestos, en más de una oportunidad hablamos con la chica de este tema, y coincidíamos que ninguno de ellos era interesante. Recuerdo que anuncie que iba a renunciar unos 15 días antes de concretar la renuncia, los chicos comenzaron a insinuarse con mayor insistencia, y sus miradas dejaron de ser disimuladas, cada vez que pasaba por al lado de alguno de ellos sus ojos se posaban sin ningún disimulo en mi escote o luego de pasar frente a ellos miraban mi cola. A decir verdad me gustaba lo que sucedía, pero no pensaba tener ningún contacto con ninguno de ellos. En la última semana me anunciaron que estaban organizando una cena de despedida, a la cual irían todos. Los chicos no se rendían, la telefonista me comenta que estaban como desesperados, y eso comenzaba a gustarme. Llego el viernes, y fuimos a un restaurante muy bonito, nos divertimos muchos, me entregaron un obsequio de parte de todos, en determinado momento los directores pidieron la cuenta y se aprontaban a retirarse, uno de los chicos sugirió ir a una disco. Los directores y la contadora se excusaron, pero los demás decidimos ir. La disco quedaba lejos y ninguno andaba en auto, estaba claro que la idea era tomar alcohol así que nadie quería manejar. Tomamos dos taxis, en uno, además de mi iban los dos chicos mas nuevos en la empresa y la telefonista, quien se sentó en el asiento de adelante, por lo cual quede con ellos atrás, y en el medio. Ambos un tanto corpulentos, por no decirles gorditos, ninguno de los dos tenia mas de 25 años, yo ya contaba con 30. En aquel pequeño auto íbamos un tanto apretados, en realidad la única que parecía estar algo incomoda era yo, ellos estaban muy alegres, un poco por las cervezas de la cena y otro por tenerme a mi pegada a sus cuerpos con un vestido escotado y de falda corta. Entre bromas mas de una vez sus manos rozaban mi cuerpo, por algún motivo ya no me molestaba. En unos 20 minutos ya estábamos en el destino, el otro taxi había llegado antes, por lo que nos esperaban en la puerta. Uno de los chicos era conocidos de los porteros por lo que entramos rápidamente. Ya en el lugar, las cervezas siguieron circulando, y si bien nunca me gusto mucho bailar, esa noche estaba dispuesta a divertirme, además la otra chica bailaba a mi lado y yo le seguía su marcha. Cada tanto bailábamos con alguno de los chicos pero generalmente estábamos en ronda. Sus miradas y comentarios libidinosos entre ellos eran in disimulables, igual no parecían muy interesados en que no nos diéramos cuenta de esto. Ya muy entrada la madrugada uno de los chicos se sintió mal, no estaba acostumbrado a beber y la cerveza le había jugado una mala pasada. Dos de los otros se ofrecieron a llevarlo a la casa, ellos estaban mejor pero tampoco estaban en condiciones de seguir, los acompañamos a la puerta, tomaron un taxi y nosotros entramos nuevamente. A decir verdad habían quedado los tres mas jóvenes y menos interesantes, con la otra chica fuimos al baño, me comenta que quiere estar con uno de ellos, pero que no sabe si el estará interesado ya que no saca los ojos de encima mío, le digo que no sea tonta, que ella es mucho mas joven y bonita que yo, que solo tiene que insinuarse un poquito y estará listo. La verdad no entendía como le podía gustar ese chico, pero allá ella. Me contesta que puede que tenga razón, y sonriendo me dice que yo como despedida me tenia que ir con los otros dos. Lo tome como una broma, me reí y regresamos a la barra donde estaban los chicos. En todos los años que habían pasado nunca había regresado a tener sexo grupal, ni había pensado en tenerlo, poro luego de ese cometario algo en mi me decía que quería hacerlo. En la barra tenían nuevas cervezas, ahora la música ya no era tan alta y se podía hablar más cómodamente sin tener que estar a los gritos. A mis 30 años ya me molestaba la música a ese volumen. Luego de unos minutos noto que me compañera esta abrazada y besándose con uno de los chicos. Los demás nos reímos y seguimos como si nada pasara, seguimos bailando cada cual en su lugar y cada tanto bailábamos entre los tres, en determinado momento la música que pusieron repentinamente fue melódica, los chicos quedaron uno delante de mí y el otro atrás, y mantenían el ritmo lento de la música. Uno de ellos me dice que la noche se termina y tenemos que irnos, me pregunta por cual de los dos quiero que me acompañe. Me sonreí y le conteste que no me gustaba elegir, que mejor me acompañaran los dos. Note que ambos se miraron y por un momento parecían dudar. Rápidamente el otro me dice que no hay problema que nos vamos los tres. No esperamos mas, nos fuimos en dirección a la puerta sin decirle nada a los otros dos que a esta altura parecían no poder separar sus caras. Tomamos un taxi, los tres nos sentamos en el asiento trasero, nuevamente yo en el medio, sin preguntarme a mi uno de ellos le dice al taxista una dirección que no yo conocía e inmediatamente pone una de sus manos en mi pierna de su lado, el otro chico me toma la cara y comienza a besarme, rápidamente su lengua llena mi boca. La mano del otro chico cada vez se aleja mas de mi rodilla, a mi no me importaba nada, ni siquiera que aquellos muchachos no fueran los mas apuestos que podría esperar. Estaban en el entorno de los 25 años, una era bajo y el otro de mediana estatura, solo un poquito más alto que yo, los dos tenían abdómenes prominentes y el más bajo usaba lentes. Al pasar pocos minutos el taxi se detiene frente a un edificio, uno de los chicos paga y nos bajamos. Entramos, tomamos el ascensor, allí me beso con el otro chico. Caso sin darme cuenta estaba dentro del apartamento de uno de ellos. Aquello era un caos, muy pequeño, con cosas tiradas en todos lados. Pido para pasar al baño, al mirarme en es espejo mi cara era un espanto, el maquillaje estaba todo corrido, mis pelos eran un desastre, y me vestido que no se caracterizaba por cubrirme mucho, ahora lo hacia menos. Como puede me arregle, quite lo que me quedada de maquillaje, arregle mi peinado, y acomode mi vestido. Al salir ambos tomaban agua, también les pedí un baso, luego de todo el alcohol que habíamos tomado nos hacia falta. La luz del día comenzaba a entrar por la ventana, uno de ellos toma mi mano y me lleva a su cuarto, el otro chico nos sigue. Al entrar a la habitación me tropiezo con ropa tirada, es muy chica, pero con una cama amplia, casi es lo único que entra allí. Uno de ellos, el que me condujo hasta allí me comienza a besar y me dice que no me imagino el tiempo que hace que querían tenerme así. El otro, sin perder tiempo estaba recostado a mi espalda con sus manos en mis lolas. Le contesto que ya no tienen que esperar más, que ya estaba allí. No había pasado casi tiempo y mi vestido ya no existía, estaba en un rincón de la habitación, junto con otra ropa que ya estaba ahí, quien sabe desde cuando. Sus manos habían recorrido casi todo mi cuerpo, aunque unas zonas más que otras, y saliva de ambos se acumulaba en mi cuello y lolas, mis manos se repartían una para cada uno de sus miembros. Luego todo transcurría rápido, creo que el siguiente paso fue que uno de ellos se sentara en la cama y yo me arrodillara a practicarle sexo oral y seguramente luego se lo hice al otro, en alguna otra posición, los cambios eran continuos, al principio cuando le practicaba sexo oral a uno, el otro me penetraba con sus dedos mi vagina y me practicaba sexo oral a la vez, la excitación de los tres crecía, yo estaba tumbada en la cama felando a uno de ellos y el otro me toma de mis caderas con intensiones de penetrarme, en un momento de lucidez le digo que lo haga con condón, me contesta que de donde quiere que saque, por un momento todo parece derrumbarse, pero rápidamente el dueño de casa va hasta el baño y regresa con una caja llena de preservativos, salvo en farmacias nunca había visto tantos. No paso mucho tiempo para que uno estuviera dentro de mi, yo seguía degustando el miembro del otro chico, yo estaba de rodillas en cuatro patas, el que me penetraba al poco tiempo no podía mas y estaba por acabar, me embestía con fuerza y a quien se la chupaba había comenzado a gemir y a recoger mi pelo, tampoco iba a durar mucho. Una vez que el chico acabo salio de la habitación, y yo continúe lamiendo y chupando, tenia todo mi pelo agarrado con una mano y controlaba el ritmo de mi cara de esa manera, sus gemidos eran intensos, me pregunta si me lo iba a tragar, no espera mi respuesta y expulsa su semen dentro de mi boca, o podría decir dentro de mi garganta, ya que allí era donde se encontraba su miembro en ese momento. Sin decir nada tome hasta la última gota de aquel líquido, el parecía no querer levantarse mas de aquella cama. Me dirijo al baño, al salir me encuentro con el otro chico, hablamos comenzamos a besarnos y me dice que había visto lo que le había hecho al otro chico y el también quería eso. Conteste que lo podía hacer, pero que no se olvidara que también quería disfrutar yo también. Continuamos besándonos, note que su miembro estaba erecto nuevamente, me arrodille y comencé a practicarle sexo oral, el ya había acabado una vez, así que fue mas difícil lograrlo por segunda vez y con mi boca, igual con el tiempo me había vuelto muy buena en este asunto, luego de lamer sus testículos, de jugar con mi lengua e introducir su miembro completamente en mi boca, el chico se notaba por demás excitado, cuando estaba a punto de acabar retira mi cara y descarga todo su liquido en ella, parte de ello cae sobre mi cuello y lolas. Me agradece y me dice que lo deje recuperar y voy a tener mi parte. Nuevamente al baño, salgo y me esta esperando el otro chico, nuevamente en el cuarto me tumba sobre la cama y comienza a practicarme sexo oral, si bien no es algo que me atraiga particularmente, este chico lo hacia de maravillas, combinaba su boca y manos a la perfección, no faltaba mucho para que llegara a tener un orgasmo cuando reincorpora, se coloca un condón y comienza a penetrarme. No puedo quejarme, no se cuantos minutos estuvo dentrote mi, pero los disfrute muchísimo, mis gemidos eran intensos, y a el se le escapo algún pequeño insulto, del estilo de cómo te gusta perra, el cual no me molesto para nada. Luego quede tendida en la cama, un tanto agotada, el se retira. Estaba muy cansada y comenzaba a dormitar, entra el otro chico con un baso con agua y me lo ofrece, le agradezco. Se sienta a mi lado, nuevamente los besos y las manos a recorrer mi cuerpo, le digo que estoy cansada, me contesta que no me preocupe y me acueste, que lo iba a hacer todo el, permanezco boca abajo, sus manos bajan por mi espalda, pasan por mis caderas y por mis nalgas, buscan mi cola. Dudo en dejarlo seguir, pero que podía perder, esa noche ya había sido lo suficientemente rara como para ponerle un limite ahora. Casi sin que me diera cuenta estaba colocando lubricante en toda mi cola, masajeaba mi ano, y lentamente estaba obteniendo resultados, el otro chico entra en la habitación y se sienta ami lado. No paso mucho tiempo, mi ano estaba dilatado y a punto de ser penetrado, me dice que me relaje, me acomoda en una posición cómoda para el, y lentamente pero sin pausa comienza a introducir su miembro, le pido que lo haga despacio, me estaba doliendo, me dice que no me preocupe. El otro chico se para verlo, cuando estaba muy adentro de mi, y sentía su cuerpo apoyarse en mis nalgas se detiene. Yo estaba concentraba y no emitía un sonido. El otro chico se me acerca y me dice que la tengo toda adentro, se sienta a mi lado se saca su boxer y me pide que se la chupe, el otro empieza a entrar y salir, pienso que no puedo con los dos a la vez, pero toma de mi cabeza e introduce su miembro en mi boca, no se cuanto tiempo estuvimos así, pero no estaba cómoda. Creo que se dieron cuenta y pararon, me dicen que con los dos dentro de mí lo iba a pasar mejor. Al que se la estaba chupando se acostó y yo me subí arriba de el como si fuera a cabalgar, lo hice unos instantes y luego me recosté sobre el, el otro chico no demoro en intentar penetrarme por mi cola, al principio no pudo pero rápidamente encontró la manera. Nunca me había sentido así, tenía a dos hombres dentro de mí. A medida que comenzaron a moverse la incomodidad fue dejando lugar al placer, el que mas lograba moverse era quien estaba a mi espalda, nunca me sentí predilección por el sexo anal, pero debo confesar que en estas condiciones era por demás placentero. Al poco tiempo este chico me toma de los hombros y acelera el ritmo, acaba y se aleja. Yo comienzo a moverme frenéticamente sobre el otro chico logando tener un nuevo orgasmo, quedo tendida en la cama, sin fuerzas, mis piernas temblaban. Los chicos me dejan sola, en breve el sueño comienza a derrotarme, pero decido irme. Junto mis cosas, que no eran muchas, me visto y llamo un taxi, el sol estaba alto, y molestaba mi vista, el taxista me miraba entre asombrado e interesado. Al llegar a mi apartamento, tome una larga ducha y luego a dormir. Si bien con el pasar del tiempo tuve muchos llamados de aquellos chicos, nunca volví a estar con ellos, ni juntos ni separados. Realmente disfrute esa noche, y creo que ellos también. 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43 Visitas0 Favoritos 0 Puntos Creado el: 09 de Julio, 2010. 09:38:30 Categoría: Relatos Tags: trio relato compañeros Agregar a:
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